¿CÓMO APLICARLO Y DE QUÉ DEPENDE EL TAMAÑO DE INVERSIÓN PARA UN SISTEMA DE EXTRACCIÓN?

La Conferencia Americana de Higienistas Industriales Gubernamentales, o ACGIH por sus siglas en inglés, es una institución sin fines de lucro que se enfoca en recopilar y compartir información relacionada a la salud ocupacional y ambiental. Su manual de prácticas publicado en 1951 recopila 40 años de información relevante relacionado al diseño y verificación de sistemas de ventilación industrial. Más que un manual de normas legales, es una guía obtenida gracias al desarrollo de proyectos de investigación y prácticas de ingenieros capacitados con la intención de mejorar los procesos en la industria y correctas aplicaciones en planta. 

En todos mis años de experiencia he podido comprobar que es un manual muy acertado a las buenas prácticas de la industria, y uno que me parece que muchas empresas deberían de tomar en consideración cuando están creciendo o realizando mejoras en su planta, pues también ha sido actualizado continuamente con los años en cuanto a nuevas investigaciones realizadas. Definitivamente es una guía muy extensa y detallada, por lo que me gustaría enfocarme solamente en explicar la sección del manual que hace referencia a los sistemas de extracción (Capítulos 4, 5 y 8), y en donde se ejemplifica cómo las clasificaciones de los sistemas de extracción influyen al momento de elegir cuál es equipo o sistema ideal para las necesidades de la planta. Para que esto sea mucho más entendible voy a explicarlo en las siguientes categorías:

  • FILTRADO, ALMACENAMIENTO Y MANEJO DE MATERIAL

El filtrado efectivo es la primera línea de defensa contra contaminantes en el aire. Los sistemas de extracción deben contar con filtros adecuados para capturar partículas de diferentes tamaños y composiciones. La concentración del contaminante se identifica por medio de características como la cantidad, tamaño de partículas o densidad.

El almacenamiento seguro del material extraído es igualmente importante, se deben establecer procedimientos claros para el manejo y transporte seguro de estos materiales, minimizando así el riesgo de exposición. Muchas veces no sabemos identificar la concentración o tamaño de las partículas, es por eso que en el manual se ejemplifica una tabla con las industrias pertinentes que nos dan una visión más clara de nuestras necesidades. (Véase la tabla posterior)

  • PREGUNTAS CLAVE EN TODO SISTEMA DE EXTRACCIÓN 

Es muy común que en equipos antiguos no sea posible tener una ficha técnica que nos indique la cantidad aproximada de aire necesaria para el equipo, esta se determina por medio de la información existente en otras fuentes. Debido a esto, yo sugiero revisar el manual de prácticas de la ACGIH, ya que su análisis nos indica el volumen de aire a extraer y a su vez determina el tamaño del ventilador (extractor) así como el caballaje necesario. Con esta información ya podemos proseguir a preguntas clave para la selección de un sistema; 

  • ¿Qué se hará con el aire y polvo captado?
  • ¿Cómo se filtrará?
  • ¿Es necesario un colector o ciclón?
  • ¿El polvo caerá en una tolva o dónde será almacenado?

 

  • VOLUMEN DE AIRE Y CABALLAJE

El volumen de aire y la potencia del equipo, medida en caballos de fuerza (HP), son factores críticos a considerar en el diseño y selección de sistemas de extracción. Debemos tener en cuenta que mientras mayor sea la presión del aire, mayor es la necesidad de un equipo mejor.

El tamaño del equipo de extracción lo determina las necesidades de extracción de la maquinaria a atender, la mayoría de la maquinaria moderna, sobre todo la de alta tecnología, generalmente ya lo tiene calculado por el fabricante de la misma, incluyendo las necesidades de aire. En ocasiones, incluso nos presentan las bocas donde dicha extracción debe conectarse y es importante recordar que nadie conoce mejor la maquinaria, que aquel que la diseñó. Debemos dimensionar correctamente el sistema de extracción para garantizar un flujo de aire adecuado que capture de manera eficiente los contaminantes. Esto no solo mejora la calidad del aire en el entorno laboral, sino que también contribuye a la salud y bienestar de los trabajadores.

La ACGIH ofrece una serie de recomendaciones específicas para optimizar la eficiencia y seguridad en sistemas de extracción. Algunas de las más importantes que me gustaría resaltar serían:

  • Realizar evaluaciones periódicas de la calidad del aire para identificar posibles riesgos y ajustar los sistemas de extracción según sea necesario.
  • Capacitar al personal en el manejo adecuado de equipos de extracción y en la correcta interpretación de las fichas técnicas.
  • Implementar medidas adicionales de control de contaminantes, como la ventilación localizada en puntos de generación.
  • Mantener un programa de mantenimiento preventivo riguroso para garantizar el funcionamiento óptimo de los equipos y la prolongación de su vida útil.

La implementación de estas recomendaciones a largo plazo nos garantiza mejores acabados al haber menos partículas suspendidas en la fábrica durante el proceso de pintura, canalización correcta a áreas de desperdicio, menor cantidad de  combustible en caso de potencial fuego, y menor probabilidad de accidentes laborales. 

Seguramente después de esto estarás pensando que todo lo mencionado es equivalente a una inversión gigante para tu fábrica, pero la realidad es que la aplicación de un sistema de extracción puede adaptarse a la inversión que tu consideres adecuada a tus necesidades. Primeramente hay que considerar que hay muchos factores que hacen que el costo de un sistema de extracción varie, por ejemplo la distancia a recorrer del polvo captado hasta donde se pretenda instalar el extractor o las desviaciones que se necesitarían hacer.

Partamos de que en este punto solo hemos captado y filtrado el polvo y el aire, y esto ya representa un costo, lo que se determine a partir de este punto puede cambiar significativamente la inversión a contemplar, pues posterior a ser separado o filtrado el material hay que decidir qué se hará con él, ¿se almacenará?, ¿cuál es la capacidad del depósito donde se almacenará?, ¿cómo se evitará que el material se atasque en el depósito?, ¿cómo se hará la descarga de este silo o tolva?, ¿se deberá mover o transportar el polvo hasta un destino final en otro punto?

Como puedes ver son muchos los elementos a considerar, la extracción de polvo como tal ya representa una inversión, pues incluso el manejo del material puede cambiar drásticamente la cantidad a invertir, pero aunque parezca demasiado, la lista se reduce considerablemente al seleccionar la ingeniería adecuada a tu maquinaria, las necesidades de extracción y también los recursos disponibles de tu empresa. Sin embargo, dichos manejos y gastos adicionales deberán representar una agilización en procesos y por ende, hace más eficiente el manejo de lo necesario a su destino final. 

Esta es de las cuestiones que siempre me preguntan, y con esto si me parece importante dimensionar la importancia de un cálculo y análisis correcto para la exitosa aplicación de un sistema, así como va de la mano el seguimiento de las prácticas recomendadas por la ACGIH que en conjunto, garantizan una inversión segura con resultados positivos a largo plazo. Desde nuestro compromiso con la excelencia, estamos aquí para ayudarte a implementar estas recomendaciones y asegurar un ambiente de trabajo saludable para todos.

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